sábado, 23 de octubre de 2010

...

Entonces hiciste aquello que temí hacer, me besaste, y descubrí en tu aliento que conocías mi alma y sabías cada secreto guardado en mi mente, ese beso, tierno, cálido, lleno de sentimientos, tenía sabor de amor maduro listo para ser cosechado, fué así que comenzamos a recoger un fruto de dulzura sorprendente...

No hay comentarios:

Publicar un comentario