lunes, 20 de febrero de 2012

Fin de semana en casa

Pasé este fin de semana en casa viendo películas que me debía desde hace tiempo, y aunque no todas cubrieron mis expectativas, al final las que más disfrute me dejaron pensando, una en particular, trajo este maravilloso poema a mi vida.


Unending Love


 I seem to have loved you in numberless forms, numberless times...
In life after life, in age after age, forever.
My spellbound heart has made and remade the necklace of songs,
That you take as a gift, wear round your neck in your many forms,
In life after life, in age after age, forever.

Whenever I hear old chronicles of love, it's age old pain,
It's ancient tale of being apart or together.
As I stare on and on into the past, in the end you emerge,
Clad in the light of a pole-star, piercing the darkness of time.
You become an image of what is remembered forever.

You and I have floated here on the stream that brings from the fount.
At the hear of time, love of one for another.
We have played along side millions of lovers,
Shared in the same shy sweetness of meeting, the distressful tears of farewell,
Old love but in shapes that renew and renew forever.

Today it is heaped at your feet, it has found its end in you
The love of all man's days both past and forever:
Universal joy, universal sorrow, universal life.
The memories of all loves merging with this one love of ours -
And the songs of every poet past and forever.

Rabindranath Tagore


Dado que fué escrito originalmente en bengalí, supongo que perdió algo al ser traducido al inglés; y aún más al traducirse al español.    Como no me satisfizo la traducción al español que encontré, me aventuré a traducirlo del inglés y ha quedado de esta forma:



Amor sin fin

Me parece que te he amado en formas innumerables, innumerables veces,
vida tras vida, era tras era, por siempre.
Mi hechizado corazón ha hecho y rehecho el collar de canciones,
Que tomas como regalo, lo vistes alrededor de t
u cuello, en tus muchas formas, vida tras vida, era tras era, por siempre.

Cada vez que escucho viejas crónicas de amor, es la edad viejo dolor,
Es la antigua historia de estar juntos o separados.
Mientras miro una y otra vez en el pasado, al final surges,
vestida con la luz de una estrella polar, atravesando la oscuridad de los tiempos.
Te conviertes en imagen de lo que se recuerda por siempre.

Tú y yo hemos flotado aquí en la corriente que trae de la fuente.
A la escucha del tiempo, el amor del uno por el otro.
Nos hemos desempeñado junto a millones de amantes,
Compartido en la misma tímida dulzura del encuentro,
las dolorosas lágrimas de la despedida,
Viejo amor, pero en formas que se renuevan y renuevan siempre.

Hoy se amontona a tus pies, ha encontrado su fin en ti
El amor de todos los dias del hombre ambos pasado y por siempre
alegría universal, dolor universal, vida universal.
Los recuerdos de todos los amores confluyen con este amor nuestro
y las canciones de cada poeta pasado y por siempre.
Rabindranath Tagore

lunes, 6 de febrero de 2012

La dimensión del tiempo

Me habían hablado de esa sensación de viajar a un lugar donde el tiempo parece haberse detenido.
Y ¡claro! yo juré que sabía de lo que hablaban, lo que yo no había alcanzado a registrar, es que el centro no es lo mismo que el sur, y por supuesto tampoco es lo mismo que el norte.

Después de vivir más de 30 años en una ciudad tan grande como el DF donde la vida transcurre aceleradamente era de esperarse que en mis viajes a otros lugares me pareciera que el tiempo transcurría más lento;  en áquel entonces no me daba cuenta de que la diferencia se debía a que no había que transportarse a distancias lejanas entre el pesado tráfico de la ciudad, ni siquiera se necesitaba el auto, todo estaba mucho más cerca.   

Mis andares me llevaron muy al norte, a un lugar llamado Cananea.     Me maravilló ver aquellas construcciones que se edificaron en los primeros años del siglo pasado (1900).    Arquitectura que solamente había visto en películas.     El banco en el que bien podría filmarse una escena del viejo oeste, La peluquería que está en desuso pero aún guarda el hermoso mobiliario antiguo, el club social que cuenta con un boliche en el que las bolas son devueltas manualmente por medio de un canal.



El tiempo parece haberse detenido; hermoso y abrumador al mismo tiempo.